¡Con qué volubilidad citamos este consejo elevador
del alma y, sin embargo, raramente lo seguimos!
Si nos falla un amigo, pregonamos su ingratitud.
Si los parientes nos desaíran, nos mantenemos lejos
de ellos, hasta que nos cobramos la cuenta.
Si un vecino o compañero de oficina dice algo desdeñoso
para nosotros, inmediatamente se lo devolvemos.
Pasamos por la vida pagando las bajezas con más bajezas,
aumentando la infelicidad del mundo en nuestra propia vergüenza e infortunio.
Si albergamos resentimiento, alimentamos la revancha o fomentamos nuestros odios, ¿Qué cosecharemos?
Únicamente una cosecha de amargura, frustración y mezquina negación, obteniendo un modo de vida desprovisto de esperanza, de felicidad y de buena salud.
Seamos caritativos y olvidemos.
|
Escribe tus comentarios