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Enviado por: Beatriz
Yo te presentía, con el olor insipiente del durazno en flor y el rocío mañanero que espera al sol.
Tu voz, tu risa, tus caricias se me hacían familiares, cercanas desde una luminosidad prohibida que acepté.
Estabas presente en mi sextante con precisión absoluta a contraviento y contraluz.
En cada nota, cada huella de mi indefinible sustancia que emergía de la nada con el susurro de cada esquina.
Si mañana te alejarás, se que inevitablemente, tu recuerdo se me quedaría enredado, entretejido entre las hojas de mi otoño.
Estabas/estás oculto en is pensamientos perceptibles, sospechados por la claridad del alba y la luna reflejada en la noche en que fui tuya...
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Etiquetas: Poemas de amor
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