Soledad, mi única y eterna verdad,
mi confidente y consejera,
quien me escucha sin decir nada, actuar
o condenar;
eres quien inspira a la poesía,
sin ti no se qué haría,
no puedo dividirte a la mitad,
porque me has enseñado a vivir la vida
aún sin tener a aquel ser que más he
podido amar.
|
Escribe tus comentarios