Si tus ojos ríen, mi corazón canta;
si me miran tristes, mi dolor de ayer
renace más cruento, y una piedad santa
conmueve vibrante mi alma.
¡Tus ojos!, tus ojos, que adoro por bellos,
por dulces y alegres, porque en su mirada
me dicen muy querido que tan solo ellos
pueden volverme en dulces destellos
y amarme por siempre, vivir y soñar...
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