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Cuando me sentí tan débil
deseé que me acompañaras
y tu presencia aliviara
las tristezas e inquietudes
y dieras paz a mi alma
Era toda tan disperso
en ese mundo de lágrimas,
tan lleno de amarguras,
de sombras, de sombras largas
y de muchas palabras
Nido tenían las mentiras
la envidia y la arrogancia
y en oscuro destino
prisionero el espíritu,
casi a gritos te buscaba...
¿Escuchaste mi llamado?
¿mi agonizante esperanza?
¿el reclamo balbuceante?
¿las contenidas palabras?
¿el amor que te aguardaba?
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Etiquetas: Poemas de amor
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