Con dispersos sentimientos
hacías penar a mi alma,
con continuos arrebatos
de pasión siempre me distes,
indiferente unas horas,
con ardor otras personas muy largas,
fueron matando el cariño
calmando las locas ansias.
Guardé en los puños cerrados
mis caricias desbordadas,
escondí en carcajadas
dolores que me aprisionaban,
que es mi pena tan honda,
tanto su peso me agobia,
que siento las mil angustias
de la pasión que me deztroza.
|
Escribe tus comentarios