La noche quedó atrás,
un nuevo día se asoma en tu horizonte
de ventura.
En lo que fuera llanto, hay alegría,
en lo que fue rencor, hoy hay ternura.
Ya eres otro.
Bajo el conjuro de la palabra “Amor”
te has superado.
Todo es más noble en ti.
Todo es más puro,
porque todo de amor se te ha llenado.
¡Amar y solo amar!
Ésa es la clave que mueve al universo,
a la vida.
Lo duro de la senda es más suave si
puedes decir:
“Ama y olvida”.
Amar a Él, a ti, al mundo entero.
A los que tú conoces, al extraño,
al rico, al poderoso, al pordiosero,
al que te da la paz o te hace daño.
¡Tú ya eres otro!,
porque has podido arrancar la cadena
que te ataba
a tu eterno “Imposible”,
y has sabido trasponer el dolor que te
agobiaba.
Llena tu mente de las cosas buenas,
de las cosas positives que construyen
y deja en el ayer todas tus penal,
las negaciones que todo lo destruyen.
Tu hogar será de dicha,
y en los tuyos hallarás el “porqué” de
tu camino.
Y todo para ti será de orgullo,
y tus hijos tendrán otro destino.
Y tú que eres soltera,
buscarás, no al hombre que halague tus
sentidos,
sino al alma que te comprenda más,
porque el alma hace al hombre y no el
vestido.
La noche quedó atrás.
Un nuevo día se anuncia en el dintel
de tu ventana.
Ya no dejes que escape tu alegría
ni que vuelva el ocaso a tu mañana.
Ya no vivas de ayeres, de lamentos.
Ya no suenes tu nota discordante.
Piensa siempre en todos tus momentos,
¡que la vida comienza a calla instante!
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