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No tengo junto a mí a nadie,
de quien pueda enamorarme...
Ni mis anhelos dormidos,
quien los recoja y los guarde...
Ni quien retenga en sus ojos
mi luz que no tiene cárcel,
ni unos labios que se engolfen
en besos que ardientes nacen.
Mis siluetas son difusas
de oscuras vanidades,
que surgen en raptos breves
con el de media tarde...
Son líneas que se entretienen
riendo al poder burlarse,
de una tentación vencida,
de un sueño que en vuelo cae,
de flores que se marchitan,
de súplicas que nadie sabe
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Etiquetas: Poemas de amor
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