Al saber lo que supe ese día,
padecí mil angustias encontradas,
me senté a la orilla del camino
y los ojos cerre para que no llorarán.
Mucho tiempo estuve a la deriva,
el dolor me llegó hasta las entrañas
y entoces supe cuánto te quería
y supe entonces, también, como te odiaba.
El instante pasó de esa agonía,
mirar pude al desnudo, mi ilusión tronchada,
supe lo que es desear la muerte,
cuando el acaba.
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