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Cuando estés vieja y gris y
soñolienta
Y cabeceando ante la chimenea,
toma este libro,
Léelo lentamente y sueña con la
suave mirada
Y las sombras profundas que
antes tenían tus ojos.
Cuantos amaron tus momentos
de alegre gracia
Y con falso amor o de verdad
amaron tu belleza,
Pero solo un hombre amó en ti
tu alma peregrina
Y amó los sufrimientos de tu
cambiante cara.
E inclinada ante las relumbrantes
brasas
Murmulla, un poco triste, cómo
escapó el amor
Y anduvo en las cimas de las
altas montañas
Y entre un montón de estrellas
ocultó su rostro.
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Etiquetas: Poemas de amor
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