Entre el amor que se me va
y el amor nuevo que hoy asoma,
mi corazón, suspenso ya,
como el sepulcro de esa loma,
entre dos imanes esta.
Bien haya la vida,
que si tanto el mar se lleva,
nos da en cambio una fe nueva
por cada fe perdida.
¡Adiós, rubia, que me ofreciste
lo más precioso que tenías;
y tú, morena, que viniste
esta mañana, ¡buenos días!
Bien haya la vida
que si tanto al mar se lleva,
nos da en cambio una fe nueva
por cada fe perdida!
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