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Esta historia habla de las responsabilidades de cada generación ante sus sucesores.
Un anciano, por un camino solitario, llegó en el fríoy gris atardecer a un abismo basto, ancho y profundo,por donde rodaba un peligroso río. El anciano cruzó en la hosca penumbra (pues las aguas no lo amedrentaban), pero en la otra margen se detuvo y se puso a construir un puente.
Entonces un peregrino le dijo:
Anciano, derrochas energía con tu obra; tu viaje habrá concluido con el día, y nunca jamás pasarás por estos rumbos; has cruzado el profundo y ancho abismo, ¿Por qué construir un puente a estas horas?
El constructor irguió la gris cabeza y dijo:
Buen amigo, hoy en el camino me seguía un joven cuyos pies también deben pasar por estos rumbos.
Este abismo, que para mí no fue nada, puede ser fatal para ese rubio joven. Él también debe cruzar en el crepúsculo; buen amigo, para el construyo el puente.
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Etiquetas: Historias de amor
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karen daniela says:
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| es super chido |
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