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Un padre de familia había disfrutado de un día de campo con su familia. Mientras preparaba su automóvil para el regreso a casa, el grito de su hijo de cuatro años le hizo saltar violentamente del coche.
Se estremeció de terror cuando vio lo que había hecho. Al dar marcha atrás, había atropellado a su propio hijo.
Sin la menor vacilación, aquel hombre de sesenta kilos agarró la defensa del coche, de tonelada y media, y casi milagrosamente lo levantó para liberar al niño aprisionado debajo de una de las ruedas.
Este padre, de débil constitución, probablemente nunca se dio cuenta de que podía realizar tal hecho de fuerza. Es un buen ejemplo de lo que puede hacerse en un momento de urgencia, especialmente cuando la motivación es el amor.
Estudios recientes demuestran que todos vivimos lejos de los limites de nuestras posibilidades y solo en los momentos de tensión y de apuro nos acercamos a lo que realmente podemos hacer.
Sería maravilloso que más personas pudieran llegar a ser impulsadas tan fuertemente por el amor.
Comienza hoy poniendo a trabajar la gran fuerza interna del amor.
Y así como hay momentos en que somos impulsados por el amor, también hay situaciones en que una persona como ya hemos dicho nos lo llega a despertar de una forma tan intensa que parece será para siempre.
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Etiquetas: Historias de amor
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