Enviado por: Adry Rb-Rv
El paseo de los tristes,
Esta no es otra tonta historia de amor
En el paseo de los tristes hay un alma que llora por las noches,
bajo la luna pena por su amor, camina por los lugares donde estuvieron juntos en vida, aún se siente la presencia de ambos, amándose, sonriendo y entregándose su amor.
Fueron muriendo los días, se consumaron sus almas. La religión los separo, Alicia era hija de un cristiano, yo era hijo de un musulmán.
Todo sucedió tan rápido? Ahí estábamos ella y yo mirando al alba? soñando un mundo para los dos, un mundo donde pudiésemos estar juntos a pesar de las diferentes creencias que nos implicaron nuestros padres
¡Maldita sea! Nuestro amor fue tan corto, pero que hermosos momentos los que compartimos. Recuerdo en las noches fugándome de mi casa para encontrarla, nos escabullíamos entre las faldas de la noche. Pretendiendo no ser descubiertos, tomados de la mano juramos amarnos por siempre, nos sentamos a la luz de la luna y ella se recargó en mi hombro y comenzó a llorar.
-Alicia yo bien sé la causa de esas lágrimas, pero no te preocupes tu padre no se enterara sobre esto, y si lo hace, prometo no dejar que nos separen -Me parece irónico que estemos ocultando nuestro amor, pero más me aterra revelarlo.
-Mira esta luna, te das cuenta que es como nuestro amor. Es enorme, desprende una luz hermosa que alumbra la oscuridad, este amor da una luz a nuestras vidas, que muy tristes han sido. Ella se lanzó a mis brazos, y susurró a mi oído ?Cada noche nos encontraremos en este lugar-
La abrace aún más fuerte, aunque lo admito, también tenía miedo. Volvimos casi al amanecer escabulléndonos como siempre, pero después de todo estábamos vivos, nos amábamos ilegalmente, éramos dos locos arriesgándonos a todo, claro estábamos conscientes de lo que podría pasar, pero después de todo si se vive sin amar, entonces no se vive.
Volvimos a vernos la noche siguiente, de hecho esa fue la última vez que la vi, fue la última vez que toque sus labios, recuerdo haber dicho algunas dulces palabras antes de dejarnos. El latido de mi corazón gritaba su nombre, necesitaba del suyo, por ella fui poeta, el problema fue que jamás le entregue esos versos, escritos con lágrimas y sangre. Ella atrapo mi corazón, ella es la dulce miel que me hizo sentir distinto a los demás, algo cambio cuando estuve a su lado. Ella es el sueño de un perdedor que la encontró y ahora puedo existir, y voy a existir por ella.
No me di cuenta que alguien estaba tras de mí, realmente no me esperaba esto, eran miembros de la inquisición, me tomaron y me llamaron ?pecador?. Fui apresado y presentado ante el tribunal. Momento en el que decidieron ejecutarme. Ese día derramé muchas lágrimas, no me preocupó mucho mi vida, estaba más preocupado por ella, recordé toda mi vida en un instante. Antes de ser ejecutado, pronuncié algunas palabras, no lo pensé mucho, sólo lo dije ?Si crees en Dios, crees en Alá se tolerante, rezar no es matar.?
Morí físicamente pero mi espíritu seguía vivo -¡Alicia!- me dije a mi mismo Fui a buscarla, vaya sorpresa que me llevé al encontrarla completamente destrozada, muerta en vida, la tristeza había ya absorbido como una esponja toda el agua de su vida. Se respiraba el perfume de su soledad. Las marcas del amor se leían perfectamente en su corazón. Me sentí tan culpable en esos momentos, le susurré al oído ?Escúchame, no moriré hasta verte sonreír otra vez Intente hablarle, sé que no podía escucharme pero parecía ser que sintiera mi presencia.
Antes de morir le escribí una carta, presentía que sucedería algo así, me costó mucho hacer llegar esa carta a sus manos, después de todo lo conseguí. Estuve presente en alma al momento en que ella la leía, tomaba sus manos aunque no se percatara. Abrió la carta con sus delicadas manos, la miró y se echó a llorar, intente tocar su mano para darle una señal de mi presencia. Ella no lo notaba, de pronto sus labios comenzaron a pronunciar esas palabras He decidido escribirte, después de tanto llorar, mis lágrimas son hoy estos versos que tu ausencia nunca podrá borrar, sé que pronto llegara la hora, de que andes el camino ya sin mí, hay tanto por lo que vivir, no llores cielo y vuélvete a enamorar, me gustaría volver a verte sonreír.
Mi vida yo nunca podré olvidarte y sólo el viento sabe todo lo que he sufrido por amarte, hay tantas cosas que nunca te dije en vida, que eres todo cuanto amo y ahora que ya no estoy junto a ti, te cuidaré desde aquí. Sé que la culpa acosa tus pensamientos y te susurra al oído ?pude hacer más? no hay nada que reprochar, ya no quedan demonios en el fondo del cristal, ahora sólo bebo todos los besos que no te di. Vivo cada vez que piensas en mí, y muero otra vez si lloras, junto a ti he aprendido a disfrutar y soy feliz. El suelo de mi vida se viste se abriga con hojas de un adiós, mi destino es amar y despedirme pero no por siempre mi amor. Desde mi cielo, te arroparé en la noche, habitaré en tus sueños, espantaré todos tus miedos.
No sé si me perderé o me encontraré, me siento tan solo, pero a mi infierno iré, en busca de todo lo que no te di. Dejaré de verte crecer, me tengo que ir, encontrar mi camino y nunca olvidaré lo que me has querido amor. Me marcho a vivir donde habita el olvido. Nunca te olvidaré? Calló por un momento, dejó caer una lágrima de sus ojos, algo fascinante sucedió al tocar la lagrima el suelo, una luz muy brillante me cegó. Ella había desaparecido todo estaba oscuro, no podía verla. -¿Dónde estoy? ¿Alicia dónde estás? ¡Señor! Señor dime ¿Dónde está?
Alicia había muerto, antes de leer la carta ingirió una sustancia que detuvo su corazón. Su vida terminó en ese instante, no soportó más el dolor de esa ausencia que inundaba su corazón, murió junto con su sueño de permanecer por siempre con el hombre que amaba. Algo curioso sucedió la noche en que ella murió, curiosos que estuvieron ahí, aseguran haber visto una marca en el cuerpo sin vida de la mujer, era una marca negra en su muñeca, era una mano.
Dicen que hizo un pacto con el diablo para estar junto al que alguna vez fue el amor de su vida. Los dos se encuentran en un mundo relativo al nuestro, viven penando, buscándose mutuamente, sin conseguir absolutamente nada, cada uno partió a su propio infierno. Desde entonces una estrella los acompaña cuidando de ellos. Ella de olvido vive y de olvido muere, como planta en jardín olvidado sabiendo que ha perdido a su amado, sabiendo que aunque quisiera nunca podrá volver a tenerlo, es la inocencia perdida, es la vejez negada, Alicia vive desesperada. Sabiendo que ambos están atrapados.
Él recorre lugares donde en vida compartieron momentos felices, buscando la manera de escapar para poder encontrarse con Alicia, ha intentado convencer a los duendes que le dirán como llegar a aprender el hechizo ideal que junte los sueños con la realidad. Ahora mismo, lo único que los une es la luna, la misma que los dos miraron una noche antes de quedar en soledad. Solos se han quedado y por siempre así vivirán.
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