Todos alguna vez nos hemos sentido impulsados por el noble sentimiento que es el amor; y en algún momento de nuestras vidas hemos conjugado ese verbo sublime pero tan esencial para el ser humano; pero solo algunos, han podido plasmar la delicadeza de su suspirar en letras, es así como nace la poesía romántica, aquella que nos invita a pensar y reflexionar.
¿Qué sería del hombre sin el amor?, quizás más feliz; pero, ciertamente le faltaría algo que lo hiciera vibrar y compenetrarse con los demás, vagaría por el mundo sin saberse identificado y adularia a las estrellas sin ni siquiera pensarlo.
Lo que nos hace reflexionar y creer que el amor no es para el hombre sino todo lo contrario, y que además, todos aquellos factores que parecen identificar al noble sentimiento, como la luna, las estrellas, la noche, y demás, son más bien herramientas que algunos autores han utilizado como punto de referencia para exteriorizar sus sentimientos.
Hay quienes le dedicaron toda una vida a cada una de sus palabras a ese sentimiento tan bello, pero al mismo tiempo tan destructor, como lo es el amor.
Es un tributo a todos aquellos que han sentido, han vibrado, pero sobre todo, han manifestado sin temor alguno, su amor y al mismo tiempo, su desamor.
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