Uno de los principios del amor es el saber dar. Pues que el verdadero amor es magnánimo, desprendido, amplio en su generosidad. Se trata de un estado especial del alma que encuentra su mayor felicidad en dar sin límites, ni reservas.
Se puede considerar que el saber dar es una virtud, tan solo cuántas parejas se distancian porque uno de ellos, o ambos, no cultiva la virtud de dar.
Claro está que no nos referimos a las cosas y bienes materiales. En el amor, la acción de dar tiene un significado mucho más profundo.
Puedes dar joyas, pero ninguna valdrá tanto como tu sonrisa. Puedes dar dinero, autos, casas, pero eso no significa nada, si no otorgas tu apoyo, tu cariño, tu confianza, tu solidaridad, el objetivo es comprender lo importante que tiene el sentido de dar algo que nazca de tu corazón.
Cabe recordar que el verdadero amor no se compra: se gana. Dar, en este sentido, tiene siempre una cualidad milagrosa. De hecho, una de las curas probadas para la depresión y la baja autoestima es ayudar a los demás, a los necesitados, a quienes son menos afortunados que nosotros. Porque al dar, se relaciona con otro ser humano y descubres que hay mucho de importante y de hermoso dentro de ti.
El saber dar es uno de los mayores requisitos para el amor. En estos ámbitos no caben los egoísmos, y mucho menos el orgullo. Estos dos son enemigos del verdadero sentimiento, vicios que resienten y carcomen el cariño que existe entre dos personas. Así que vamos, muestra tu generosidad, y llena a tu pareja de cosas que ni siquiera todo el dinero del mundo puede adquirir.
Y... ¿Qué es lo que puedes darle a quien amas?
Tu tiempo, tu experiencia, tu confianza, tu entusiasmo, tus ganas de vivir, tu alegría, tu apoyo incondicional, tu tolerancia, tu comprensión. Tu tranquilidad, tu paz, tu locura y tu cordura. Hay tanto que dar en el amor pero siempre debes de dar primero tu corazón.
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