En una relación si cada uno no tiene suficiente madurez difícilmente podrán mantener una relación estable. Pues es que pocas cosas hay más difíciles en una relación es reconocer cuando uno se ha equivocado.
Ya que muchas parejas creen que el hacerlo, demuestra que se tiene poca inteligencia, que no saben hacer las cosas, que no piensan. Y lo peor de todo, creen que aceptar los errores parece como conceder que han fracasado.
La consecuencia es que se aferran neciamente a la negación de los errores. No los aceptan, no piden disculpa por ellos, ni siquiera hacen algo por remediarlos. Una frase de común es: “Yo no me equivoco”, aun cuando presentan la prueba evidente de que han cometido una falta.
Esto realmente hace daño porque entorpece el desarrollo como personas maduras. ¿Por qué? Porque al no aceptar los errores, tampoco aprendes de ellos, ni adquirieren la experiencia para no volver a cometerlos.
Pues todo esto repercute en la relación, también sufre a causa de esta necedad. Si tú no aceptas que cometiste una equivocación, y te cierras obstinadamente a discutirlo, o a pedir una disculpa, el diálogo ya no es posible, y ese error no aceptado ni enmendado va creando una montaña de resentimientos entre los dos.
Pensar que reconocer los errores es un error (valga la redundancia), no es nada malo todo lo contrario, indica que tienen la madurez suficiente como para aceptar que no son perfectos, que se está dispuesto a aprender de la experiencia para hacerlo mejor la próxima vez, o para evitar esa acción que lastimó a nuestra pareja.
Cabe recordar que los errores no son fracasos, son simplemente eso, errores. Nadie nace sabiendo, y como seres humanos se es susceptible el equivocarse no una, sino muchas veces en la vida. El secreto es no tropezar dos veces con la misma piedra.
Hay tres palabras mágicas en el amor, que pueden hacer maravillas por una relación: “Perdón, me equivoqué”.
|
Escribe tus comentarios