La idea del matrimonio para toda la vida asusta a muchos de los jóvenes, pues al parecer no se sienten preparados ni seguros de poder cumplir con tal compromiso; la postergación del matrimonio en pos de la superación personal, la independencia de la mujer y su incorporación a la vida laboral, la influencia de los modelos de vida de otras cultural, etc., son elementos que conforman un ambiente más relajado que definitivamente también influye en su vida afectiva.
Pero más allá de todas esas situaciones, la decisión de vivir juntos debería tomarse con mayor seriedad, contar con amor, preparación, planeación, gran disposición y compromiso para que la unión sea perdurable sin sentir limitaciones, las cuales aparentemente las encuentran en la ley y la religión.
Finalmente, la decisión es de cada persona, de cada pareja, sin embargo, es importante señalar que el que puedan elegir libremente como establecer su relación no evita que la afronten con madurez. Si están pensando en unirse con su pareja sin saber hasta dónde llegarán y además al primer tropezón caen sin poderse levantar, ninguna relación por muy libre que sea funcionará.
Lo más recomendable es afrontar el matrimonio como un reto en la vida, pues vivir con tu pareja idónea no es una pesadilla, es un sueño, claro siempre y cuando existe al amor en ambos.
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