En una relación cuando no se platican todo, entonces no existe confianza entre sí mismos. Pues se supone que ambos que se aman pueden decirse todo. Pero cuando uno de los dos opina algo como: “no se puede hablar con él (o con ella)”, el asunto va por mal camino. La comunicación real implica que uno hable y el otro escuche, o viceversa, que cuando el otro hable, el uno escuche. No es nada más saber hablar, sino también, y principalmente, saber escuchar.
Muchos no saben que la comunicación tiene un alto valor para la relación, pues considerado en uno de los pilares que la sustentan, lo cual significa que si no existe, entonces el amor se acaba.
En una pareja feliz y bien integrada debe tener siempre abiertas las vías de comunicación. Deben de saber ambos que pueden decir algo a su pareja, por ejemplo, que algo les ha molestado, sin temer una explosión ni un drama; mucha gente, por evadir conflictos, calla lo que lastima y se hunde en el pantano del resentimiento, generando así un problema mucho mayor que aquel que trató de evitar.
De la misma manera, deben decir también lo que les gusta. Expresar contento y felicidad es parte importante de la comunicación. Por ejemplo: Cuéntense cómo les fue en el día, haya sido bueno o malo, nárrense sus anécdotas y sus episodios divertidos. Abran el caudal de sin pensamiento para que puedan conocerse más a fondo.
No es bueno que se queden callados. El silencio es enemigo que tiende su espeso manto y ahoga la relación.
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