Ustedes nacieron el uno para el otro y estarán juntos para siempre.
Ustedes estarán juntos cuando las alas de la muerte esperanzan sus días, si estarán juntos incluso en la silente memoria.
Pero permitan que haya espacio en su cercanía, y dejen que las brisas de los cielos dancen entre ustedes.
Ámense el uno al otro, mas no hagan del amor una atadura. Dejen que haya un mar en movimiento entre las playas de sus almas. Llénense mutuamente las copas, pero no beban de una sola copa.
Compartan su pan, pero no coman del mismo trozo.
Canten, bailen y alégrense, pero cada uno sea independiente; hasta las cuerdas del laúd están solas aunque vibren con la misma música.
Den su corazón, pero no en prenda, pues solo la mano de la vida puede contener los corazones.
Y permanezcan juntos, pero no demasiado; porque los pilares del templo están aparte, y el roble no crece bajo la sombra del ciprés, ni el ciprés bajo la del roble.
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