Es el orgullo, también, el que hace que la otra parte, la ofendida, considere al perdón como un arma y no como un acto de amor.
Puede ir desde la no disculpa, con lo cual el clima de la relación se enfría (o se caldea, según), provocando que quien pidió ser eximido sienta ahora ofendido porque después de todo lo que le costa solicitarlo, no le fue otorgado, hasta el "te perdono con la condición de que..." Nuevamente, el perdón debe ser incondicional o no es perdón.
Al igual que al pedir ser disculpados, conceder el perdón a veces se considera también como una debilidad: "si le paso esta, me la va a seguir haciendo; sabrá que puede ofenderme y que yo voy a perdonar".
Dar y pedir perdón de manera positive es algo que debe hacerse de corazón, o no hacerse. Pero si no se efectúa, la relación se encamina al desastre.
Las cosas cambian en la relación cuando el perdón ejerce su influencia benéfica. La dinámica se vuelve mas libre, la unión se fortalece, la atmósfera se clarifica y los resentimientos desaparecen. El camino queda despejado para crecer juntos y establecer una unión solida, armoniosa, duradera, feliz. Y todo gracias a tres palabras:
¿Me perdonas?
SI
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