En la mayoría de los casos muchas parejas discuten de una forma bastante incorrecta, discuten como si fueran dos enemigos que realmente quisieran hacerse daño y ganarle al otro. Este tipo de discusión es mala para el amor; lo desgasta, crea malos recuerdos y resentimientos, le quita cosas importantes, lo debilita. En realidad, el propósito de una discusión, es resolver un conflicto, no hacerlo peor. Checa la siguiente lista y tenlos en cuenta:
• No peleen ni discutan cuando estén muy enojados, contrólate y dile a tu pareja: “Que no es el momento de hablar”.
• Di la verdadera causa de tu enojo.
• Comienza tus argumentos con “yo”, y no con "tú".
• No metas en esa discusión, cosas de conflictos anteriores.
• No asumas que todos los conflictos son malos, o que debe hacer un vencedor y un perdedor en cada pelea.
• Cero gritos, cero insultos, cero palabras altisonantes.
• Cero agresiones físicas.
• Escucha lo que la otra parte tiene que decir.
• No reacciones a lo que el otro dice sin antes haberlo entendido perfectamente.
• Si no entiendes algo, acláralo.
• No discutan en presencia de otras personas.
• No dejen la discusión a medias.
Si tú en realidad amas a una persona, por muy enojado(a) que estés, no quieres lastimarle, ni ganarle, ni imponerte. Quieres que te escuche y escucharla, quieres solucionar los conflictos, quieres volver a tener la fiesta en paz y recuperar la armonía.
Y este es precisamente, el objetivo fundamental de una discusión. Porque aquí no se trata de ganar, sino de lograr un entendimiento.
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