Algunos problemas de pareja que parecen tan comunes se vuelven una guerra. He aquí algunos consejos para solucionarlos.
Me rindo
¿Quieres tener siempre la razón o quieres ser parte de una relación? Por lo normal una respuesta lógica es: Queremos tener una relación. Las investigaciones acerca de los factores que hacen que un matrimonio dure, revelaron que una herramienta de predicción clave es que tanto esté abierta a la influencia de tu pareja. No a su control, sino a su aportación.

Por ejemplo: si te dice que el durazno no es un color adecuado para el cuarto del bebe, hazle caso.
No solía ser así
Hacer creer al otro que su mejor tiempo ya pasó y decir que la gente cambia, es un argumento destructivo, no constructivo: tu pareja se sentirá agredida responderá.
Si necesitas hacer un comentario sobre su actitud, utiliza palabras en la clave de “yo” (positivo), en lugar de “tú” (negativo).
Por ejemplo: Siento que ya no quieres salir, ¿podernos hablar de ello?
¿No vas a pedir perdón?
Si, puede que requieras una disculpa. Pero no es exactamente lo mismo que darte flores porque las pediste. Si exiges una disculpa, nunca sabrás si está realmente arrepentido.
Al decir esto, asumes que el cometió un error. Usualmente, en una discusión ambas partes tienen el mismo nivel de culpa. Si el cometió el error, dale la oportunidad de pensar y responder a su manera.
Te odio
Nunca uses estas palabras, pues es como una bomba que destruirá tu relación. La relación es como una esfera brillante; es tan hermosa que no puedes dejar de verla. Conforme pasa el tiempo, aparecen manchas y es menos luminosa. La palabra “odio” es un manchan difícil de quitar. No la cultives.
Vete al infierno
Tampoco sueltes estas palabras. Puede que tu pareja construya un sistema de defensa impenetrable. Es como echarle gasolina a una fogata: hará que la discusión se prende más en lugar de dirigirse a un término positivo.
No entiendo por qué es tan grave
Pues claro que no lo comprendes. No piensan de la misma manera. Mejor inténtalo así para que traten de entenderse: No tengo la intención de que mis acciones te hagan sentir así. ¿Qué podemos hacer al respecto para que te sientas mejor?
No abras viejas heridas
A menos de que sea relevante para el que actual, no revivas viejas discusiones, una vez que las cosas se hayan resuelto, deben guardarse y dejarse en paz. Si el asunto vuelve a traerse a colación como las responsabilidades del quehacer, puede que necesiten una renegociación. Si la discusión se sale de control tómense un descanso y cálmense hasta que puedan enfocarse en los puntos clave.
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