Muchas de las virtudes que existen son importantes en la cual a veces se debe de considerar la humildad, no solo es una virtud, también un valor solo que éste no va relacionado con un carácter débil, sino todo lo contrario, se trata de una actitud que se toma de cara al mundo para evitar agredir al prójimo.
La humildad no va de la mano con el mal gusto, más bien se relaciona con todos aquellos que rodean a uno.
El ser humildes no es algo que quede en elección, la verdad es que es necesario para aprender los secretos del amor, se debe de adoptar el valor hasta convertirlo en un habito.
Y es que al igual que el resto de las cualidades de la persona que ama de verdad, la humildad reafirma la valía de los demás.
Pensemos en la unión inseparable de propio y ajeno que proviene del hecho de que somos una sociedad. El uno no puede vivir sin el otro, tenemos una clara necesidad de amar y ser amados, y es por esta razón que las cosas no pueden funcionar de otro modo.
Como todo buen proceso, el amor requiere de tiempo, aceptación, primero propia y luego ajena. De ahí que el valor de la humildad deba iniciar en nuestros propios actos.
La humildad debe quedar aclarada, humildad se define como una virtud moral en el que el ser humano reconoce que aunque tenga mucho, no lo tiene. Es decir nunca enaltecernos por lo que se tiene, ni nunca burlarse o hacer de menos a los que no lo tienen.
Tampoco la humildad se refiere a andar mal vestido, ni ser una persona inactiva.
Pues para conocer el amor es necesario ser humildes, porque si alguien anda buscando su media naranja, nadie se fijará en alguien que se alardee a sí mismo y que rebaje a los demás (en ocasiones sucede pero es por intereses) pues si deseas encontrar el amor verdadero, una de las claves es la humildad.
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